sábado, 7 de abril de 2012

BOLETIN AEDD- 910 - Comunicados

REPUDIAMOS EL ATENTADO CONTRA LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO DE NEUQUÉN

Dos días después de la multitudinaria marcha por el 24 de marzo y a dos días de que comenzara el juicio por “La Escuelita” en Neuquén, como otras tantas veces, se desataron amenazas y agresiones brutales contra testigos.

La casa donde vive Inés Ragni, integrante de Madres de Plaza de Mayo filial Neuquén y Alto Valle, en donde funciona su organismo de derechos humanos, recibió al menos cuatro disparos de armas de fuego.

Inés Ragni y su esposo Oscar estuvieron presentes en el inicio del segundo juicio contra 34 represores responsables del genocidio en nuestro país. El hijo de ambos, Oscar Alfredo, era un estudiante de arquitectura que desapareció en Neuquén en diciembre de 1976.

No es casual que esto ocurra cuando se llevan adelante los juicios a los genocidas, no hay dudas de que el desarrollo de estos juicios preocupa a muchos.

No es un ataque personal sino un mensaje para que no continuemos en el camino de la lucha por la memoria, la verdad, y la justicia.
 
Nos persiguen, nos procesan, nos reprimen, nos espían pero estamos convencidos que es imprescindible que todos los genocidas estén presos y que se desmantele el aparato represivo que continua actuando. No nos olvidemos de Julio López y Silvia Suppo.

No nos detendrán, seguiremos peleando con absoluta firmeza contra la impunidad de ayer y de hoy!

Exigimos que se esclarezca ya el ataque sufrido por las Madres de Neuquén.

Asociación de Ex - Detenidos Desaparecidos

 Amenazan a los familiares de los compañeros asesinados en Rosario

La madre de Claudio “Mono” Suárez, asesinado junto a Jeremías Trasante y Adrián Rodríguez, militantes del Frente Popular Darío Santillán en Rosario, el 1 de enero de este año, fue atacada por uno de los hermanos de Ezequiel “el Negro” Villaba, el último de los prófugos vinculado al crimen que se entregó a la justicia. Hace una semana fue agredida la hermana del “Mono”. Ante esto, Keko y Jonathan Suárez defendieron a su hermana, mientras le reprochaban a dos policías que estaban en un patrullero frente a la casa de los Villaba que no habían hecho nada para detener a los atacantes. La respuesta de la policía fue disparar al aire con balas de plomo y detener a Keko y Jonathan.

Esto deja al descubierto la connivencia de la banda de Ezequiel Villaba con la policía de Santa Fe. La policía ha limitado su accionar a detener arbitrariamente a estos jóvenes del barrio profundizando así la estigmatización de la juventud y la pobreza, en lugar de avanzar en la investigación del caso y resguardar la seguridad de los familiares de los compañeros asesinados. Asimismo la inacción también compromete el desempeño del Ministerio de Seguridad y del gobierno provincial, ya que se han negado a intervenir.

En los barrios más pobres, que abundan en Rosario, son frecuentes este tipo de prácticas. El poder político, la policía y las bandas criminales cortan con la misma tijera, siempre pegando a los que menos tienen, a los de abajo.

No hay dudas de que tanto el crimen de Jere, Mono y Patón, así como el amedrentamiento a los familiares y la detención de dos de los hermanos de Mono no son hechos aislados sino que es clara política de represión, para frenar la organización de los de abajo y para evitar que luchen por sus derechos.

Jere, Mono y Patón presentes!

Libertad inmediata a Keko y Jonathan!