jueves, 6 de octubre de 2011

Boletín de AEDD nro 869 : ARANA

Asociación de ex Detenidos Desaparecidos
Buenos Aires, Argentina
 
ARANA

Sería incapaz de expresarme con palabras formales o técnicas sobre cualquier tema. Pero mucho menos podría hacerlo sobre el proyecto que plantea que el Destacamento de Arana sea un lugar de paseo. No voy a referirme al pedido, ya añejo, de desalojo de todo personal policial del Destacamento – al que adhiero enteramente - , ni al mal trato que se dio a la información acerca del hallazgo de restos humanos en el lugar. Sólo quiero expresar lo que me provoca este anuncio.

Efectivamente creo que los lugares que fueron centros clandestinos de detención, tortura y exterminio deben convertirse en espacios para la reflexión; que deben ser señalizados, que se debe contar lo que allí ocurrió, pero una vez que dejen de ser objeto de estudio y trabajo. Quizás los mismos fundamentos que hoy apuran al Gobierno de Provincia de Buenos Aires a realizar obras en este lugar, son los argumentos que, como familiar de fusilados en Arana, podría utilizar para pedir que esas mismas obras no sean realizadas, o por lo menos, no todavía.

“La importancia de la preservación está dada, en primer lugar, por la utilización del predio como lugar de detención, tortura y exterminio durante el Terrorismo de Estado, y por ende, prueba testimonial y judicial de los delitos de lesa humanidad allí cometidos. (...) Las señalizaciones consisten en la instalación de marcas en los lugares que funcionaron como CCD”.

Desde mi ingenuidad, no me parece que sea compatible la “instalación de gráficas y pasarelas que permitan realizar recorridos y circulación de público” por los sectores donde se encuentran los restos de los detenidos-desaparecidos asesinados, con las tareas que realiza el Equipo Argentino de Antropología Forense. Y si llegaran a ser compatibles, y pudiera elegir, particularmente elegiría que esas tareas, esas obras planteadas para la creación de este espacio, se realicen cuando el Destacamento deje de ser causa judicial y cuando los antropólogos finalicen su trabajo.

Las expectativas personales y familiares sobre el desarrollo del trabajo del EAAF son imposibles de explicar con palabras. Más de 20 años llevó a mi familia saber cuál fue el destino de mis padres. Y eso sólo por hablar del tiempo transcurrido, sin nombrar el dolor, lo irreparable de las pérdidas y las ausencias que todos, como pudimos, aprendimos a cargar. Luego, un hecho que podría parecer mínimo: extraer una gota de sangre para que exista la posibilidad de recuperar sus restos. No sólo es un pinchazo: es comenzar a visibilizar una posibilidad. Es la confianza en el trabajo de este equipo de antropólogos reconocidos mundialmente. Es saber que a partir de esa aguja, nuevamente, vamos a recorrer mucho tiempo hasta que, quizás, exista la certeza de un hallazgo.

Siento que con estas obras se obstaculiza el correcto trabajo del EAAF. Siento que en lugar de preservar y favorecer la recuperación y reconocimiento de restos, las posibilidades disminuyeran. Siento que entornaran la puerta que estaba abierta. Como familiar quisiera que el Estado me asegurara que se utilizan todos sus recursos para, en este caso, encontrar los restos de mis padres, entre otros detenidos desaparecidos fusilados en Arana. Que me aseguraran que existe conciencia y cuidado para que eso ocurra.

Sólo pedimos tiempo. Ni siquiera tanto como el que nos lleva como familiares seguir recorriendo este camino.
Pedimos el tiempo necesario para que los juicios terminen.
Pedimos el tiempo necesario para que los responsables tengan su condena.
Pedimos el tiempo necesario para que los restos aparezcan, para que sean reconocidos.
Para que los fusilados en el Destacamento recuperen su identidad, y nosotros, los que quedamos, podamos llenar alguno de nuestros vacíos.

Mariana De Marco