martes, 14 de junio de 2011

Boletín AEDD nro 822


Asociación de ex Detenidos Desaparecidos
 Buenos Aires, Argentina


Agradecemos la difusión del texto adjunto, escrito en homenaje a Héctor O. Manazzi, Ricardo A. Sangla y Rodolfo E. Pettiná, en el trigésimo cuarto aniversario de su desaparición en la ciudad de La Plata, que se cumple este miércoles 15 de junio.
Muchas gracias.
Pablo E. Carabelli (integrante de la Comisión por los Derechos Humanos, Trenque Lauquen)
NOS REPETIMOS, PORQUE ES NECESARIO
 Cada año queremos tenerlos presentes, y repasamos textos ya escritos. ¿Es necesario innovar para rescatar la memoria de sus vidas?
Escribíamos un par de aniversarios atrás:
Este 15 de junio se está cumpliendo un año más de la desaparición de Héctor Oscar Manazzi, Ricardo Antonio Sangla y Rodolfo Emilio Pettiná. Los tres estudiaban Medicina en la Universidad Nacional de La Plata : Ro-dolfo ya cursaba tercer año, mientras que Ricardo y Héctor estaban en pri-mer año. A su vez integraban el Centro de Estudiantes, y participaban del pedido de ampliar los turnos de examen para los alumnos de su carrera. Eso bastó, en aquel año 1977, para que integraran alguna lista negra, de las tan-tas que manejaban los “grupos de tareas” de la dictadura genocida. Por eso los fueron a secuestrar a su hogar platense, el Centro Universitario de Trenque Lauquen, y los arrancaron de madrugada, para siempre, de sus compañeros de estudios que asistieron azorados al operativo clandestino, de sus familiares, que comenzaron a llegar a La Plata a las pocas horas, de su ciu-dad, que no pudo volver a recibirlos como hijos pródigos.
Se le negaron a Trenque Lauquen tres profesionales de la Medicina. Se nos perdió la inteligencia serena pero brillante de Oscar, el compromiso con la salud pública demostrado por Rodolfo en sus vacaciones familiares, la ingenua franqueza de ese pibe de campo que era Ricardo.
Los genocidas que los desaparecieron están impunes, pero saben que  los sabemos genocidas. Son anónimos, o son reconocidos en su probable colaboración con los sicarios, pero no han dejado ejemplo, no han dejado lo que Pettiná, Manazzi y Sangla nos legaron en su breve tiempo: la ilusión de otra patria, justa y soberana, la utopía que permite caminar en el arduo día a día.

RICARDO ANTONIO SANGLA: ¡Presente!
HÉCTOR OSCAR MANAZZI: ¡Presente!
RODOLFO EMILIO PETTINÁ: ¡Presente!

 ¿Es necesario ser originales en el modo de recordarlos? Nos respondemos que no, que lo necesario es mantenerlos frescos en nuestro ánimo, pensando y diciendo sus nombres ya imborrables, reconociendo sus rostros jóve-nes y lúcidos en pancartas y en el aire que respiramos. Por ellos, por sus familias, y por un país que merezca ser habitado con alegría.

 COMISIÓN por los DERECHOS HUMANOS (Trenque Lauquen)

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