domingo, 6 de junio de 2010

Boletin AEDD - nRO. 674 : JUICIO POR LA UNIDAD 9

La Plata

    El juicio es oral y público.
    Las audiencias tienen lugar todos los lunes y martes desde las 10 hs en el Teatro de la ex-AMIA, calle 4 entre 51 y 53
    
    Luego del receso por el feriado de la semana anterior, este lunes se reanudó el juicio a los genocidas de la U 9.

    Durante las audiencias del lunes y martes dieron testimonio los compañeros Gustavo Calotti, Mario Carlos Zervino, Calos Stremi, Guillermo Ernesto Mogilner, José Brontes, Hugo Ernesto Godoy, Carlos José Masera, Facundo Raúl Urteaga y Abel Horacio Piccinini

    Gustavo Calotti relató su secuestro cuando era estudiante del quinto año del Nacional de La Plata , y militante estudiantil. Relató su paso por diversos centros clandestinos y su llegada a la U 9. Calotti ratificó que Carlos Pinto fue sancionado y enviado a los calabozos cuando intentaba explicar que era epiléptico y que por ese motivo le costaba hablar.

    Afirmó que el régimen era concentracionario y emotivamente, rememoró que compartió casi un año con Jorge Julio López, en el pabellón N 5. López le contaba su angustia por la situación de su esposa y sus dos hijos pequeños, ya que era el único sostén del hogar.

    Mario Carlos Zervino, confinado en la U 9 desde octubre de 1976 tras un traslado masivo desde la cárcel de Devoto, remarcó que a partir la requisa del 13 de diciembre, hubo un punto de inflexión donde desapareció la ley y cualquier tipo de norma para regular la convivencia, con la lógica propia de los sistemas concentracionarios.  Los castigos eran permanentes. Narró que dentro de este dispositivo había dos cuestiones fundamentales, una la de intentar perder la noción de lo temporal y otra orientada a la despersonalizació n, el empuje al extremo individualismo.

    Su testimonio clarificó aún más el accionar del terrorismo de estado al señalar la necesaria participación de los penitenciarios en el secuestro y desaparición de muchos de los familiares y abogados  de los presos, al denunciar que su hermano desapareció luego de una visita a la U9 en febrero de 1977 y el secuestro de su madre como la de otros integrantes de la Comisión de Familiares de Presos Políticos.

    Guillermo Ernesto Mogilner  relató el secuestro de su madre a quien al liberarla se le puso como condición que no lo visitara en la U 9. Mogilner afirmó que aunque parecía que se castigaba cualquier cosa, las sanciones tenían una lógica que ahora resulta absolutamente clara: se castigaba que el detenido tomara decisiones autónomas, la comunicación y la solidaridad entre los presos.

    Relató diversos casos de destrucción psíquica y física dentro de la cárcel, el ensañamiento con los más débiles, y la gran cantidad de muertos al salir del penal, o en pocos años. Finalmente, se refirió a la desaparición de su hermano.   

    Cerró la jornada José Brontes, quien afirmó que las autoridades del penal no podían ser ajenas a los secuestros de familiares. Relató el secuestro de su madre, quien formaba parte de la Comisión de solidaridad con los presos. Emotivamente, relató que luego que la esposa de Jozami, secuestrada en la ESMA , fuera llevada a visitar a su marido, durante mucho tiempo tuvo la esperanza que su madre también llegara, pero eso nunca sucedió. 

    El martes, comenzó la jornada Carlos José Masera  histórico dirigente cordobés de Sitram-Sitrac, relató su paso por La Perla , y mencionó el traslado  de  Alberto Pinto amarrado al piso de un Hércules desde Córdoba a la Unidad 9: “Lo castigaron y fue muerto en la cárcel. Lo mataron a patadas en los ‘chanchos’”.

      Luego declaró el  Secretario General de ATE, Hugo Ernesto Godoy quien también señaló que en la Unidad 9 hubo una estrategia de exterminio a cargo del Servicio de Inteligencia del Ejército y del Servicio Penitenciario Bonaerense.  Destacó que a partir del golpe, la cárcel comenzó a poblarse de presos de todo el país, y de los trabajadores de empresas de La Plata y el conurbano: SIAP, Propulsora, Rigolleau, Astilleros.  Respecto a la asunción de Abel Dupuy como Director del Penal aseguró que a partir del 13 de diciembre de 1976 se institucionalizó un régimen que  inauguró un mayor y sistemático endurecimiento del sistema carcelario, no sólo para los presos sino para los familiares y que este accionar tuvo personal elegido y preparado para eso. También refirió a los homicidios de Dardo Cabo, Rufino Pirles, Ángel Georgiadis y Horacio Rapaport
    
    Durante su declaración, nuevamente el “Oso Acuña” provocó al público y fue desalojado de la sala.  

    Facundo Raúl Urteaga relató que lo detuvieron el 4 de enero de 1977,  luego de pasar por varios lugares a fines de enero lo pusieron a disposición del PEN y lo trasladaron a Devoto para desembocar en la Unidad 9 a principios de febrero de 1977. Refiriéndose al régimen alimenticio en el penal lo describió como malo,  “de difícil digestión, en algunos casos tenía bichos, el mondongo en varias oportunidades estaba sucio. Excepcionalmente daban buena comida cuando estaba por visitar la Cruz Roja ”.

    Abel Piccinini,  fue detenido en su lugar de trabajo, el astillero Río Santiago, Recordó que lo que más le afectó fue la tortura psicológica, el ruido de los candados y las llaves: “los sonidos no se curan” dijo. Además contó  que en una oportunidad llegaron al penal detenidos, que venían de la cárcel de Caseros, con la muñecas atadas con alambre y que éste los había lastimado tanto que se veía el hueso.

    Los testimonios escuchados en las jornadas del 1 y 2 de junio reafirman a   la U 9 como un punto de articulación entre lo que el régimen de facto mostraba como “legal” y lo ilegal, formando parte de un mismo plan de exterminio físico y psicológico destinado a implantar el terror que permitiera la sumisión del conjunto de la sociedad.
 
    Durante esta semana, continuarán las declaraciones y comenzarán a escucharse testimonios referidos a la muerte de Alberto Pinto. Declararán:

    Lunes 7 de junio: Alicia Quirós de Rappaport, Alberto Ferreres (médico del Cuerpo Médico Forense), y los ex detenidos Mario Colonna, Rafael Moreno Kiernan y Ricardo Molina

    El martes 8 de junio declararán los médicos penitenciarios y del Cuerpo Médico Forense Ricardo Adala, Gustavo Bravo Almonacid, Juan Carlos Gonzalez Blanco, Juan Carlos Bruschetti y Héctor Castillo.
    
Contactos de prensa:
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