jueves, 25 de marzo de 2010

Boletin AEDD - 649

En este día conmemorativo, que generalmente y de preferencia dejo pasar desapercibido, le hago un homenaje a mi abuela “Mo”.
La que por cuidar a la nieta, cambió su jardín de Banfield por un departamento en San Telmo.
La que dejó de tomar el té con las amigas por ir a buscar a sus hijos y yerno de comisaría en comisaría.
La que abría pedidos de hábeas-corpus al mismo ritmo que se los rechazaban.
La que se reunió y enfrentó a cuanto milico y cura se dignara a darle audiencia.
Una de las primeras en atreverse a caminar en redondo por la Plaza.
La Señora que a los 67 años, y sin darse cuenta, se convirtió en militante por los derechos humanos.
Abu, no me olvido y no perdono.
C.

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