martes, 10 de noviembre de 2009

Boletin AEDD 605


10 de noviembre - 1978-2009

RICARDO ALBERTO FRANK

SERGIO ANTONIO MARTINEZ

FRANCISCO NATALIO MIRABELLI

DINA NARDONE

vistos en la ESMA,

HONRAR LA MEMORIA

Si bien el 10 de noviembre es un dìa especial de recuerdo, de traer imàgenes, historia, dolor, angustia de no saber, tambièn es un dìa para reafirmar mi compromiso de continuar el camino que elegí que no es fácil, pero sí es el UNICO que me permite sentir que sigo construyendo memoria, luchando por la Justicia.

Esta “señora de ojos vendados” que parece no querer descorrer la venda que los tapa…acaba de finalizar en Comodoro Py el juicio oral iniciado hace màs de ocho meses a los Jefes de Area. Por primera vez los secuestros de Ricardo y de Yoyi fueron ventilados en un Tribunal, quedando demostrado el hecho, siendo acusados el Coronel Humberto José Lobaiza y Teófilo Saa, ex Jefes del Regimiento de Patricios durante los años 1976/77 y 1978. y responsables de las desapariciones cometidas durante la dictadura en varios barrios de Capital entre los que se cuenta Palermo de donde fueron llevados. No sòlo no fueron condenados, sino que el TOF 5 integrado por los jueces Obligado, Guillermo Gordo y Ricardo Farías dictaron la ABSOLUCIÓN de los mismos.

Esta sentencia que no nos sorprende, pretende profundizar un camino que se viene denunciando: pocos juicios con pocos condenados. Es injusta, es provocadora, pero NO nos PARALIZA. El 10 de diciembre próximo (paradójicamente el día internacional de los derechos humanos) leerán sus fundamentos.

Seguiré junto a mis compañeros, con quienes trabajamos en el día a día para lograr CARCEL COMUN Y EFECTIVA a todos los genocidas por TODOS LOS COMPAÑEROS.

Hay que seguir dando testimonio, trabajando por la Verdad y la Justicia, todavía hay familiares que no saben què pasó con sus desaparecidos, no se los puede identificar en campos de detenciòn por las condiciones en que estaban sobre todo en algunos circuitos del accionar genocida.

Y trabajar la MEMORIA en actos, en nuestra vida cotidiana, dar a conocer la historia, quiènes eran, què querìan, porquè militaban cada uno de nuestros 30.000 detenidos desaparecidos, realizar actividades y dar testimonio a los jóvenes en los Colegios, en las Facultades, seguir colocando baldosas que los recuerden, poner sus nombres en las calles, referenciando que son víctimas del terrorismo de Estado, son actividades que hacen que los ciudadanos vean , discutan, se pregunten… y se sigan formando conciencias para un verdadero Nunca Màs.


Lidia Beatriz Frank - Hermana de Ricardo Alberto Frank

Nota publicada en el diario La Opinión de la ciudad de Trenque Lauquen


CARTA A RICARDO por VICTORIA BEDIN , integrante de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos

Ricky, todavía hoy me cuesta pensar en aquel día que te secuestraron, exactamente 31 años atrás. Aún a esta altura de la historia, en que todos hablan de “derechos humanos”, me resulta difícil imaginar que en ese horror planificado, tan sistemática y tácticamente organizado, un grupo de tareas te secuestró de ese edificio, te atravesó por esa puerta por la que a menudo paso, donde –cada vez que lo hago- miro al suelo y allí luce victoriosa la baldosa que –gracias a tu compañera y hermana, Lidia- te reivindica.

Todavía hoy se me hace difícil Ricky, aún después de descubrir en tu historia, mi historia. La historia de todo nuestro pueblo, la historia de la opresión, la historia de lucha, de militancia, de resistencia, de revolución. La verdadera historia que nunca me contaron, y que aún así -adolescente y mal informada- antes de conocerla en su totalidad, me encontraba dispuesta a levantar la bandera con tu cara y la de los 30.000 compañeros, allá en Trenque Lauquen, acá en Buenos Aires y en cualquier rincón del mundo en que me hallara. Porque tus verdugos no sabían Ricky, que de cada una de tus heridas florecían nuevas manos dispuestas a luchar. Estas que hoy te escriben, sin jamás haber podido mirarte a los ojos, pero sabiendo que nos une lo más fuerte que puede unir a los hombres, la lucha y el amor de revolucionarios.

Cómo te cuento Ricky que mi generación, después de tu generación desaparecida, creció a la luz de mentiras tan inteligentemente armadas por el poder de turno, que aparentaban –aparentan- ser la más justa postura. Pero nos mentían, nos mostraban una historia de a partes cuidadosamente seleccionadas para extirpar las culpas de una clase media que veía, que escuchaba, que entendía, pero nunca denunciaba y hasta en muchos casos, justificaba. Los dueños de esta historia oficial, vieron que la lucha de los compañeros -a pesar de que nos hayan querido genocidiar como pueblo- iba a hacer imposible ocultar que aquí hubo un plan de exterminio, un genocidio con todas sus terribles características. Frente a eso, no podían explicar su inacción que -como dije- roza y en muchos casos constituye, una lisa y llana justificación. Entonces nos inventaron la historia de dos demonios. Y vos, y todos nuestros compañeros detenidos-desaparec idos, eran uno de ellos.

Debo confesarte que me resultó casi imposible concebir como demonios aquellos a quienes se los secuestraba, se los vejaba, se les aplicaba torturas físicas y psicológicas, se los depositaba en campos de exterminio, se los violaba, se les apropiaban los hijos, se los arrojaba con vida al mar. En fin, el horror siquiera imaginable en el infierno de Dante. Es que ni a quien cometa el peor de los delitos le impondría tan brutal condena. Sin embargo, cómo eludir Ricky, eso que nos decían: que en nuestro país hubo una ola –aislada- de terrorismo perverso, locos, degenerados, dementes que pusieron bombas, mataron, asesinaron, a lo cual –y sólo como respuesta- se le respondió también con terrorismo, aunque por más brutal y exagerado, lo debemos repudiar.

Sin tener las herramientas para darme cuenta Ricky, aquello que parecía lo justo, por el sólo hecho de elaborarlo como una respuesta, lo estaba legitimando, lo estaba justificando. Entonces, incómoda con esa lectura de la historia, emprendí este camino de lucha. Tus compañeros Ricky, ahora mis compañeros también, me hicieron entender. La militancia, la resistencia, los pocos pero excelentes profesores dispuestos a derribar mitos oficiales y los libros que nunca habían pasado por mis manos. El espíritu revolucionario, el pensamiento crítico, la construcción colectiva. La inquebrantable lucha de los pueblos. La memoria, la verdad y la justicia. Esa justicia que nunca llega. La justicia que despedazada o desguasada no es justicia. La justicia, que sigue siendo ciega, que nos amordaza, que nos burocratiza, que nos tecnocratiza, que nos corroe, que nos burla. Impunidad. Y otra vez, desaparición. Y Julio López.

Ese necesario camino para comprender con coherencia y conciencia, el por qué de la violencia, algo a lo cual es fácil oponerse sin comprometerse, esa “histérica indiferencia” que no analiza causas, ni coyunturas, ni historia. Esa inestabilidad silenciosa de quienes cierran los ojos señalando lo más visible de la violencia, renunciando a todo compromiso y bordeando lo absurdo. Esa irresponsable ceguera que ve lo mismo en la violencia estructural que en la resistencia al tirano, levantaba el escenario para las doctrinas importadas del imperio. La seguridad nacional. Las fronteras ideológicas. La contrainsurgencia que nuestra lúcida milicia aprendió de los franceses y que comenzaron a ejecutar y enseñar en nuestro país, cuando ni acciones concretas había de lo que ellos consideraban la insurgencia comunista que atentaba contra el ser nacional. Sin embargo era la doctrina militar aplicable contra la insurgencia, para combatir a los insurgentes. Que extraño que haya subversivos cuando aún no habían “subvertido el orden” que decían desordenar.

Y en todo caso, pienso, qué orden es el que se subvierte. ¿Cuál es el orden de las cosas? Acaso no se subvierte el orden cuando las fuerzas de seguridad de un país, bombardean a la población civil –fronteras para adentro- con el fin de derrocar a un gobierno que –nos atraiga políticamente o no- había ganado las elecciones democráticamente, y por una contundente mayoría. Se abrió la línea de fuego directo en ese período de nuestra historia. Aún sabiendo que el intento de golpe había fracasado, se abrió la línea de fuego. Sin embargo Ricky, nunca nos dijeron que esos eran locos dementes y degenerados que bombardearon, mataron, ametrallaron. Nunca nos dijeron nada de esos asesinos. ¿Será porque estaban uniformados? ¿Porque atentaban contra un gobierno apoyado por la masa trabajadora? ¿O porque entonces, la negación es sólo con la violencia desde abajo?

Cinco décadas de nuestra historia de violencia ininterrumpida desde arriba, desde el Estado. El general Uriburu implantando el invento argentino de la picana eléctrica, fusilando a Severino y sus compañeros anarquistas antifascistas. Bombas y ametralladoras al pueblo en la Plaza de Mayo del ’55. La Operación Masacre donde por orden de Aramburu y Rojas fusilaron al Gral. Valle y decenas de compañeros. El asalto de Poggi y Alsogaray a la Casa Rosada. La triste noche de los bastones largos de Onganía. La Masacre de Trelew. La Triple “A”. Esa misma violencia estructural de la Semana Trágica , de la Patagonia Rebelde de Soto y su gente, del Coronel Rauch degollando los indígenas de las pampas para ahorrar balas, del exterminio colonizador con la cruz y la espada en nombre de la corona. Y esto Ricky, por sólo recordar extractos de esa violencia institucionalizada que, tanto antes como después del accionar de tu generación de “locos” siempre estuvo presente, ante el menor movimiento que pusiera en peligro los intereses de las clases dominantes. Indígenas, pobres, negros, zurdos, estudiantes, luchadores, progresistas. A todos ellos, con palos y balas de goma vestidas de ley. A todos con mordazas silenciadoras, materializadas en sangre o en hambre.

Entonces -tal como lo decía Bayer- a los que siguen sosteniendo que están contra toda violencia, les pregunto ¿qué se supone que tenía que responder el indio ranquel Arbolito al coronel europeo Rauch, pedirle una audiencia en lugar de bolearle el cabello y cortarle la cabeza?

Esos que no son capaces de elaborar ante nuestra historia una postura crítica pero honesta, son los mismos que te creyeron un joven rebelde sin causa, que no sabía lo que hacía, que con su accionar irresponsable destruyó a los que quedaron vivos. Que vos eras por imberbe, por inmaduro y estúpido, uno de esos dos extremos que se enfrentaron consiguiendo sólo caos, miedo, muerte, sangre. De resistencia a la opresión, ni hablemos. Todos ellos que te negaron Ricky, que te ocultaron, desvirtuaron y desnaturalizaron tu incorrompible lucha que resistió hasta en el centro mismo del horror; todos ellos son para mi juicio, peores que tus verdugos. Son los colaboracionistas del terror, de la sangre, de las balas, de los uniformes y las botas. Son los “mitlaufer” del nazismo, son los que sustentan el poder de regímenes de terror y de acumulación de riquezas, son los que importan valores de imperios haciéndonos aún más dependientes, son los mismos que hoy dicen que este es un país de mierda cuando fueron –y son- los sistemáticos culpables del retroceso de nuestra historia como pueblo. ¡Y cómo no van a negarte, si aceptarte significa aceptar sus propias culpas!

Pero aún esos necios, más temprano que tarde van a tener que llorar esas culpas y aceptar lo que vos mismo me dijiste en uno de tus escritos publicados en la revista de la AEDD , cuando me decidí a militar: “Quien no quiera que esto cambie, quien se deje llevar por las circunstancias favorables que están destinadas a ser momentáneas, quien se deje arrastrar por la comodidad de una vida fácil, sin compromisos, no cumplirá al final de sus días ni con él mismo. Por eso es necesario plantearnos de mil maneras diferentes qué es lo que queremos para nosotros, para el pueblo que nos rodea. Y una vez convencidos, una vez claros, dedicarnos de lleno y por completo a ello”.

Porque ese camino Ricky fue, es y será el nuestro, el de los compañeros de la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos que siguen incansablemente luchando, que siguen organizados después de 25 años exigiendo Juicio y Castigo. Algunos de ellos fueron tus compañeros de cautiverio, y cuando este año en la ESMA ellos me contaron la entereza que tuviste en ese centro de exterminio, de horror y de muerte, entendí que hoy somos mucho más que tío y sobrina –como alguna vez te “adopté” con el permiso de tu luchadora hermana-. Hoy Ricky, voy y yo somos compañeros. Por eso puedo decirte que tanto vos como los 30.000 compañeros detenidos desaparecidos están presentes! Ahora y siempre!

Hasta la Victoria , compañero Ricky!

Victoria Bedin.


EQUIPO PORTAL WEB AEDD: Lidia Frank - GUSTAVO CARBONELL

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