jueves, 13 de septiembre de 2018

Boletín AEDD nro 1439: Docente de Moreno NO LES ALCANZA? YA BASTA!

Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos
Buenos Aires, Argentina

No les alcanza
No les alcanza con hambrear al pueblo
No les alcanza con cerrar fábricas y  humillar trabajadores
No les alcanza con matar pibes, jóvenes y hermanos a destajo
No les alcanza con reprimir cuando reivindicamos nuestros derechos en las calles
No les alcanza con vender el país a costa del pueblo
Ahora vuelven con  los métodos mas siniestros de nuestra historia....
Retomar las acciones más cobardes y nefastas  armando nuevos grupos de tareas para intimidar,  sojuzgar hasta torturar cualquier muestra de organización, lucha, resistencia y solidaridad.....

YA BASTA!!!!!!

Salgamos mañana a inundar las calles y reclamar por Justicia, seamos miles y miles defendiendo a nuestrxs maestrxs, exigiendo a quienes corresponda el esclarecimiento del secuestro y torturas a Corina, docente luchadora y solidaria con su comunidad en Moreno. Justicia para Sandra y Rubén. Basta!!!!!!!!!!!!!!!

Desde la tormenta que arrecia, Exigimos Justicia, Verdad y Castigo a los culpables

ASOCIACION DE EX DETENIDOS-DESAPARECIDOS

Boletín AEDD nro 1438 : Extraditaron a Facundo Jones Huala

Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos
Buenos Aires, Argentina

 No a la Extradición a Facundo Jones Huala!!!!

Basta de persecución!!!

El mismo día en el que el gobierno trabaja a toda velocidad para intentar imponer al pueblo argentino el peor de los ajustes de los últimos 50 años, entre gallos y medianoche, sin previo aviso,  ha trasladado a Facundo Jones Huala desde Esquel hacia Mendoza para acelerar su extradición a espaldas de la opinión pública.

Desde la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos denunciamos esta violación de las garantías constitucionales llevada adelante por el gobierno ajustador y represor de Macri que desoye la medida cautelar dictada por el Comité de Derechos Humanos de la ONU.

Exigimos una vez más el respeto a los derechos de los pueblos originarios a sus territorios ancestrales y su cultura.

Denunciamos además que esta embestida forma parte de la política de este gobierno que quiere asegurar a los Benetton y los monopolios extranjeros una Patagonia sin conflictos para permitirles realizar sus negocios arrasando con todo lo que se interponga a su paso.

Basta de represión.

Libertad y NO extradición a Facundo Jones Huala

ASOCIACION DE EX DETENIDOS-DESAPARECIDOS

martes, 11 de septiembre de 2018

Boletín AEDD nro 1436: Tercera audiencia del juicio por la Brigada de San Justo

 Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos
Buenos Aires, Argentina

RELATOS DEL HORROR

Con la apertura de la ronda de testigos se escuchó a un sobreviviente que pasó por la Brigada, las hermanas Lavalle Lemos y la hija de un dirigente desaparecido-asesinado. Cuatro relatos que hicieron conocer parte del horror que produjo la represión en el oeste del conurbano bonaerense en dictadura.
Por HIJOS La Plata – Fotos Juan Cicale
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El primero en dar su testimonio fue el sobreviviente Alberto Oscar Manfredi, integrante de la Junta Vecinal del Complejo habitacional 17 de octubre de La Tablada donde la represión se ensañó especialmente. Con una situación de salud delicada y en teleconferencia desde su casa, Manfredi contó que para el año 1978 trabajaba como fotógrafo independiente y que si bien había desarrollado una militancia en el PCR y había sido delegado en la fábrica metalúrgica La Cantábrica, la metalúrgica de Haedo que llegó a emplear 8.500 trabajadores, ya no tenía actividad gremial aunque sí social. De hecho habían desarrollado una importante tarea con la Junta Vecinal del Complejo, donde daban servicios de entrega de alimentos, jardín maternal y salita de primeros auxilios. Pero la experiencia vecinal también reclamó por los desaparecidos del barrio y la libertad de los presos políticos, entre ellos Cirila Benítez, presidenta del club de madres del Complejo. Hacía allí apuntó la represión y a la salida de una misa con aquellos reivindicaciones, el 26 de marzo del ‘78 Manfredi fue secuestrado junto a otros vecinos. Relató que había visto policías de civil dentro de la iglesia y que al salir vio que estaban rodeados. Lo subieron a un Falcon rojo con otra gente, dieron unas vueltas y los llevaron a la Brigada de San Justo. El testigo afirmó que reconoció el lugar posteriormente en una inspección ocular por la elevación que había en el portón de ingreso y otras características coincidentes como los gritos y ruidos con la regularidad de la escuela contigua al predio del centro clandestino. Relató que sufrió torturas e interrogatorios, escuchó cómo se torturaba a otras personas y que las sesiones de tormentos se realizaban fuera de horario escolar. Recordó “con las dudas de 40 años pasados” a uno de sus secuestradores con el apodo de “Víbora”, que no es otro que el cabo de la Brigada Rubén Alfredo Boan, y que en las torturas había un represor que controlaba que no se pasaran. Si bien estuvo siempre tabicado y encerrado en un calabozo ciego, Manfredi determinó que compartió cautiverio con Olga Araujo, Amalia Marrón, Jorge Heuman, Raúl Petruch y su novia Elisa Moreno, Rodolfo Barberán y otros integrantes del Complejo también secuestrados. Luego de 3 días de suplicios fue liberado cerca del Regimiento 3 de La Tablada: “Me quisieron usar de anzuelo para seguir secuestrando gente en el Complejo” dijo Manfredi, que agregó que tuvo que irse del barrio y que su vida a partir de ese momento fue de permanente refugio.

L.JPG

A continuación se escucharon los testimonios de las hermanas María y María José Lavalle Lemos, hijas de los militantes desaparecidos Gustavo Lavalle y Mónica Lemos y ellas mismas sobrevivientes del infierno del Terrorismo de Estado. María relató que sus padres se casaron y decidieron instalarse en José C Paz a fines de 1975. Su padre Gustavo había pasado por los Boy Scouts en Santos Lugares, allí conoció las tareas sociales y se acercó al peronismo hasta participar de Montoneros, donde lo apodaban “Fierrito”. Su madre Mónica era geóloga, había activado en el Centro de Estudiantes de la Universidad y trabajó en una textil de la que fue echada por su actividad gremial. Afirmó que para fines del ’75 ya no tenían militancia política. Además de criar a sus hijas, la pareja se dedicó a una importante tarea social en el barrio San Fernando de José C Paz, tanto así que Mónica era maestra de la escuela del barrio y su casa era conocida como “la casa de la seño”, un lugar de puertas abiertas. “Dejaron una marca muy profunda en los vecinos”, dijo María que contó que hace un tiempo se cambió a pedido de los vecinos el nombre de la calle 18 de octubre donde vivían sus padres a “Mónica y Gustavo”. Agregó que “esa era mi vida hasta la noche del 20 de julio del 77”. Esa madrugada fueron secuestrados los padres, María con 1 año y 3 meses y María José en un embarazo de 8 meses.

El operativo incluyó un camión del Ejército, tropa de fajina con pilotos claros. Fueron llevados a la Brigada De San Justo. Las primeras gestiones las realizó el abuelo paterno, con los correspondientes Habeas Corpus por todo el grupo familiar. Tras una semana, María fue devuelta a la familia de manera particular: una llamada telefónica anónima pide que atienda el abuelo paterno “si quiere volver a ver a su nieta” y le dan la dirección de unos vecinos de los abuelos maternos, que hacía poco se habían mudado a Haedo, lo cual denota el detallado seguimiento de la familia que habían realizado los genocidas.

María describió el estado de shock con que vivió ese tiempo, con miedos a objetos significativos como los uniformes policiales y las sirenas. “Era mi manera de manifestar lo que había vivido estando secuestrada con mis padres”, dijo.

La búsqueda de sus padres y su hermana la continuó la abuela materna, Haydé Vallino, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo. Por la información aportada por la ex detenida Liliana Zambano, pudieron reconstruir que  sus padres estuvieron en San Justo hasta septiembre del ’77, fueron llevados al Pozo de Banfield donde Mónica dio a luz a María José. De allí la pareja fue desaparecida y la bebé trasladada con horas de vida a la Brigada de San Justo, donde fue apropiada por la sargento de la bonaerense María Teresa González y su pareja Nelson Rubén. Tras la lucha de su abuela, Haydé, María José recuperó su identidad en 1987 y los apropiadores González y Rubén fueron condenados a 3 años de prisión en suspenso.

María habló también de su tío Mario Alberto Lemos, que compartía un emprendimiento de trabajos en cuero con su padre y fue secuestrado el 4 de agosto del ’77 junto a unos amigos. Mario continúa desaparecido y los amigos fueron liberados. Por esas personas supo que también fue llevado a la Brigada de San Justo, que probablemente murió en la tortura y que al ingresarlos los represores comentaron que “con esto terminamos con la banda de ‘Fierrito’”.

Para finalizar María opinó sobre por el hecho inexplicable de que habiendo pasado toda la familia Lavalle Lemos por la Brigada de San Justo, sólo esté imputado por los 4 casos el represor Hidalgo Garzón, mientras que el grueso de los genocidas sólo recibió acusación por el caso de María. Para ella el desgüace de la causa “es otro daño que me hacen, porque otra vez me separan de mis padres, por lo que pido que se rectifique lo más pronto posible”.

En coincidencia con su hermana, María José relató la importancia del testimonio de la sobreviviente Liliana Zambano para reconstruir su nacimiento en el Pozo de Banfield: allí pudo hablar con Gustavo Lavalle, y él le contó que venían de San Justo y habían sufrido torturas. También saben que Gustavo supo del nacimiento de su hija María José en el CCD. También contó que uno de los sobrevivientes de San Justo secuestrado con su tío le dijo que algunos de los represores eran de “toxicomanía”. El término le quedó siempre grabado a María José, porque su apropiadora, Teresa González, era de esa repartición. La testigo definió a la sargento apropiadora como una persona muy violenta, que siempre alardeaba públicamente de lo que había hecho, se mudaba seguido para ocultar a la niña y hasta robaba bienes de los operativos que realizaban los represores de San Justo. Justamente por aquel alardeo de la apropiación es que siempre hubo información para rastrearla. En el año ’85 González fue detectada en Mar Del Plata por el juez de Morón Juan María Ramos Padilla y recién 2 años después María José fue restituida a su familia. La comunidad organizada para apropiarse de hijos de desaparecidos que existía en la Brigada de San Justo fue descripta con precisión por María José: González apropió a la hija de los Lavalle-Lemos, Oscar y Víctor Penna a la hija de los Moyano-Artigas y Rubén Lavallén a la hija de los Logares-Grinspon. El patrón se seguía inflexiblemente, ya que fueron todos matrimonios secuestrados en San Justo y luego llevados a Banfield. Además la testigo afirmó que el médico policial Jorge Héctor Vidal, que asistía las torturas y los partos clandestinos, era médico personal de la familia de su apropiadora. Al analizar el reencuentro con su familia y las secuelas que dejó la represión, María José sentenció “Son 10 años de mi vida que no me los devuelve nadie, encima criada con gente que dañó a mi familia”.

N.JPG

La última testigo fue Nancy Rizzo, hija del dirigente gremial José Rizzo, secuestrado y desaparecido en noviembre de 1976 y cuyos restos fueron identificado en 2009. Nancy se presentó con las cenizas de su padre en una urna de madera y dijo “No es morbo,  mi papá está acá presente”. Contó que ella es la mayor de 4 hermanos y que sus padres los criaron en una casa muy humilde en la calle Berón de Estrada de La Matanza. Su padre era obrero, delegado en la fábrica CEGELEC y pintaba transformadores con soplete: Lo recuerda como una persona muy solidaria y combativo en los reclamos laborales. Recuerda que muchos días que no iba a trabajar pensaban que estaba enfermo, pero en realidad estaba guardado porque había sido golpeado y amenazado por punteros de la patronal. Al momento del secuestro de su padre Nancy tenía 12 años. La noche del 17 de noviembre de 1976 estaba haciendo los deberes en su casa, mientras sus padres jugaban a las cartas con un vecino. EN verdad ese vecino, de apellido Rizzo Nelly, había sufrido un secuestro tiempo antes y cuando lo liberaron le dijeron “Nos equivocamos”. Buscaban al padre de Nancy. Aquella noche los represores rompieron las puertas de la casilla y, mientras reducían a todos los presentes pudieron ver que estaban de civil, con gorros y chalecos. Recuerda que ella se agarró de la pierna de su padre hasta que la golpearon, y cuando reaccionaron ya lo habían subido al baúl de un auto donde tenían a otras personas secuestradas. “Ese fue el último día en que fui Nancy. A partir de allí soy la hija de Rizzo”, afirmó. Nancy contó que la desaparición de su padre desarmó a la familia: su madre debió salir a trabajar y dejar a sus hijos con vecinos, tanto que “los hermanos nos encontrábamos para ir a la escuela”.

La esposa de Rizzo realizó la denuncia, siempre infructuosa, y luego se contactó con otros familiares de desaparecidos. Fue así que tiempo después el padre de los hermanos Solís, un colimba y un estudiante secuestrados y luego liberados, quien trajo la información de que sus hijos habían visto a Rizzo en la Brigada de Investigaciones de Lanús, CCD llamado “El Infierno” y ubicado en Avellaneda.

Luego, a través de los testimonios de Horacio Matoso y Nilda Eloy, ex detenidos de la Brigada de Lanús, supieron que su padre estuvo allí con vida hasta fines de diciembre del ‘76. Pudieron reconstruir además que todo el grupo de militancia de su padre, integrado por Ricardo Lafleur y su esposa, Ricardo Chidichimo y Héctor Galeano, todos sindicalistas de La Tablada, Villa Luzuriaga y Villa Constructora, habían sido secuestrados en serie y llevados primero a San Justo y luego a Avellaneda. Luego Rizzo fue asesinado y su cuerpo plantado a 15 cuadras de la casa de la familia con información fraguada de un supuesto enfrentamiento recordado periodísticamente como “El tiroteo de Aldo Bonzi”.. Nancy contó además que todo el procedimiento en la Morgue policial de La Plata fue irregular, que los restos de su padre fueron exhumados en 1984 en el cementerio Villegas de San Justo, identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en 2009 y recién entregado a la familia 1 año más tarde. Nuevamente la desidia judicial se impuso en el caso: en esta causa se juzga a 9 represores por el secuestro y tormentos a Rizzo, pero no por su homicidio, producido desde la Brigada de Avellaneda. “¿Me van a decir que esto no es un homicidio?”, preguntó Nancy a los jueces señalando la urna con los restos de su padre. “Yo esperé 42 años este momento. Uds van a decidir si creí en la justicia en vano o no. Quiero que me prometan que van a hacer justicia de verdad. No me defrauden”, sentenció. Mientras los doctores Pablo Vega, Alejandro Esmoris y Nelson Jarazo esquivaban la mirada y se rascaban las orejas. También recordó que aunque está pedida la desafectación de la Brigada de San Justo como dependencia policial, sigue funcionando allí la Departamental de investigaciones. El testimonio de la compañera, integrante de HIJOS La Matanza, fue de lo más contundente que se escuchó en lo que va del debate, que continuará con más testimonios de familiares y víctimas sobrevivientes.



La próxima audiencia será el miércoles 19 de septiembre desde las 10 am. Para presenciarla sólo se necesita concurrir a los Tribunales Federales de 8 y 50 con DNI.



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Boletín AEDD nro 1435 : "Recordatorio de Alberto Oscar Manfredi en la audiencia del juicio Brigada de San Justo".

Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos
Buenos Aires, Argentina

 "Recordatorio de Alberto Oscar Manfredi en la audiencia del juicio Brigada de San Justo".

Falleció reclamando justicia el compañero ex detenido desaparecido Alberto Oscar Manfredi.

Alberto Oscar Manfredi fue secuestrado el 26 de marzo de 1978, junto a otros compañeros. Manfredi era, al momento de ser detenido, integrante de la Junta Vecinal del Complejo habitacional 17 de octubre de La Tablada.

Manfredi es uno de los 84 casos por los que se juzgan a 19 genocidas que formaron parte y fueron responsables, sea por mando o por función directa, del Centro Clandestino de Detención de la Brigada de Investigaciones de San Justo. De esos compañeros y compañeras hay 31 que permanecen desaparecidos o fueron asesinados.

Alberto Manfredi quiso declarar a pesar de la gravedad de su enfermedad, la que pocos días después terminara con su vida. Luego de más de 40 años de espera logró que los jueces de un tribunal juzgador escuchara su testimonio. Un testimonio lúcido donde contó que en el año 1978, era miembro del PCR,  trabajaba como fotógrafo y había sido delegado en La Cantábrica , la metalúrgica de Haedo que llegó a emplear 8.500 trabajadores. Si bien ya no tenía actividad gremial continuó su militancia en la Junta Vecinal , desde allí entregaban alimentos, había jardín maternal y salita de primeros auxilios. Esa tarea vecinal los llevó también al reclamó por los desaparecidos del barrio y la libertad de los presos políticos, entre ellos Cirila Benítez, presidenta del club de madres del Complejo.

Hacía allí apuntó la represión y el 26 de marzo del ‘78 Manfredi fue secuestrado junto a otros vecinos y vecinas a la salida de una misa por aquellas reivindicaciones. Relató que al salir de la iglesia los rodearon y subieron a un Falcon rojo, siendo llevados a la Brigada de San Justo. Posteriormente en una inspección ocular, reconoció el lugar por la elevación que había en el portón de ingreso y otras características como los gritos y ruidos de la escuela contigua al predio del centro clandestino.

En la Brigada sufrió durante tres días torturas e interrogatorios, escuchó cómo torturaban a otras personas. Recordó “con las dudas de 40 años pasados” a uno de sus secuestradores con el apodo de “Víbora”, que no es otro que el cabo de la Brigada Rubén Alfredo Boan. Si bien estuvo siempre tabicado y encerrado en un calabozo ciego, Manfredi supo que compartió cautiverio con Olga Araujo, Amalia Marrón, Jorge Heuman, Raúl Petruch, Elisa Moreno, Rodolfo Barberán y otros integrantes del Complejo. Luego fue liberado “Me quisieron usar de anzuelo para seguir secuestrando gente en el Complejo” dijo y agregó que tuvo que irse del barrio, que a partir de ese momento hasta el final de la dictadura su vida fue muy difícil y si bien permaneció en el país vivió un exilio interno. Al finalizar su testimonio pidió justicia para todos los responsables, pero no solo para los sicarios a quienes se están enjuiciando, sino también para todos los responsables, refiriéndose a los ideológicos y beneficiarios económicos que tuvo el genocidio dictatorial.

El compañero Alberto Oscar Manfredi es otra de la víctimas del genocidio que fallece sin ver condenados a quienes lo secuestraron y torturaron.  El suyo es un ejemplo más que muestra como el Estado sigue amparando la impunidad. Por este mismo Centro Clandestino de Detención pasaron más de 100 compañeros y compañeras identificados con nombre y apellido, sin embargo a más de 40 años solo se juzga a algunos de los genocidas por algunos de estos compañeros y compañeras. Los jueces de instrucción elevan solo algunos casos, los jueces del tribunal se niegan a las ampliaciones so pretexto de un falso garantismo cerrando una trampa que solo garantiza la impunidad.

martes, 21 de agosto de 2018

Boletín AEDD nro 1432: JUSTICIA YA! LA PLATA Ante el fallecimiento de Chicha Mariani

20 de Agosto de 2018

Comunicado de Prensa JUSTICIA YA! LA PLATA : 
Ante el fallecimiento de Chicha Mariani

Desde el espacio Justicia Ya! lamentamos profundamente el fallecimiento de María Isabel Chorobik de Mariani – Chicha. Ante la triste noticia expresamos nuestro enorme cariño, respeto y admiración por una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo y Presidente de la Asociación Clara Anahí, quien dedicó 42 años de su vida a la lucha inclaudicable por la búsqueda de su nieta Clara Anahí secuestrada en el operativo genocida del 24 de Noviembre de 1976 en la casa donde vivía su hijo Daniel Mariani y su nuera Diana Teruggi, comandado por el genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz, por cárcel a todos los genocidas y por la restitución de los casi 500 hij@s apropia@s. Su vida y lucha fueron ejemplos de dignidad, perseverancia, convicciones y principios. Su trabajo en investigación y seguimiento de jóvenes que dudaban de su identidad fue muy valioso para encontrar la verdad en la vida de muchas personas. Chicha, pese a sus 94 años, gozaba de una gran vitalidad y salud, aunque esta última fue afectada profundamente por el crimen social de la inundación de nuestra ciudad el 2 de Abril de 2013, cuando Chicha estuvo horas sumergida en el agua en su casa intentando salvar el archivo de investigación de 4 décadas. A partir de ese momento comenzaron sus problemas respiratorios.

Todos los gobiernos posteriores a la dictadura se negaron sistemáticamente a abrir los archivos en los que, entre otras cuestiones, hay información acerca del destino de l@s hij@s nacid@s en los campos de concentración y apropiad@s por los genocidas. Gracias a la lucha incansable e inclaudicable de Chicha como de otras Madres y Abuelas, se encontraron much@s hij@s de desaparecid@s apropiad@s pero lamentablemente Chicha falleció sin encontrarse con su nieta Clara Anahí.

Clara Anahí, te seguiremos buscando!

Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos (AEDD); Asociación de Profesionales en Lucha (APEL); Centro por los Derechos Humanos Hermanos Zaragoza; Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH); Comité de Acción Jurídica (CAJ); HIJOS La Plata; Liberpueblo; integrantes de Justicia YA! La Plata

Boletín AEDD nro 1431: HASTA SIEMPRE CHICHA

Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos
Buenos Aires, Argentina

Con profundo dolor la Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos (AEDD) comunica el fallecimiento de Chicha Mariani, compañera muy querida, respetada, una de las fundadoras de Abuelas de Plaza de Mayo y su presidenta hasta noviembre de 1989, período en que se identificaron y restituyeron alrededor de 60 niñas y niños apropiados, hijos e hijas de nuestras compañeras y compañeros desaparecidos.

Chicha nunca dejó de luchar. Desde los primeros momentos comprendió que la lucha por encontrar a su nieta Clara Anahí Mariani Teruggi estaba necesaria e indisolublemente ligada a encontrar a todos y cada uno de los nietos y nietas apropiados por la dictadura genocida, y en ello dedicó su vida entera.

Muchas de las pruebas con las que logramos condenar a los genocidas que están presos fueron aportadas por las investigaciones y trabajos de relevamiento organizados y realizados por Chicha. Fue ella también la que impulsó a científicos para que desarrollaran estudios de ADN que hoy conocemos como “índice de abuelidad”, el mismo que nos permite tener la certeza científica e irrefutable acerca de la identidad de los y las jóvenes que recuperan su identidad.

La impunidad que gozan los genocidas tiene como consecuencia directa que Chicha, la incansable luchadora, falleciera sin recuperar a su nieta Clara Anahí. La desaparición forzada se sigue y seguirá cometiendo hasta que recupere su identidad.

Chicha junto a otras abuelas como Mirta Baravalle y Elsa Pavón fundaron luego, con el aporte siempre presente de Licha de la Cuadra, la Asociación Anahí. Nos unieron y unen muchos años de compartir las querellas contra los genocidas, con nuestra AEDD y otros organismos de DDHH, en el colectivo Justicia Ya La Plata.

QUERIDA MARIA ISABEL CHOROBIK DE MARIANI, POR SIEMPRE CHICHA, TE DESPEDIMOS CON EL COMPROMISO MILITANTE DE CONTINUAR CON TU LUCHA:

POR JUSTICIA POR DANIEL Y DIANA, TU HIJO Y NUERA Y POR LOS 30.000

POR LA APERTURA DE TODOS LOS ARCHIVOS

POR LA APARICIÓN DE CLARA ANAHÍ

POR LA APARICIÓN DE LOS MÁS DE CUATROCIENTOS HIJOS E HIJAS DE EX DETENIDOS Y DETENIDAS DESAPARECIDOS, QUE TODAVÍA NOS FALTAN.

NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS, NO NOS RECONCILIAMOS

HASTA LA VICTORIA SIEMPRE

Asociación de Ex-Detenidos Desaparecidos

martes, 7 de agosto de 2018

BOLETIN AEDD N° 1424-Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito.

Al igual que el 13 de Junio,  el 8 de Agosto desde la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos estaremos nuevamente en Congreso exigiendo la sanción de la ley por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito.

En nuestro país se realizan cerca de 450 mil abortos por año lo que representa casi uno por minuto, las complicaciones por abortos inseguros y clandestinos son la primer causa de muerte en personas que pueden gestar y la gran mayoría de las que mueren son pobres.

Por eso, como desde hace mas de 30 años luchamos:

Por  educación en salud sexual y reproductiva integral.

Por una verdadera implementación  de Educación Sexual Integral en todos los ámbitos educativos.

Por nuestro derecho a decidir sobre nuestros cuerpos.

Ninguna muerta más por abortos clandestinos.

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

ASOCIACIÓN DE EX DETENIDOS DESAPARECIDOS.